¿Quién se puede resistir a beber una buena botella de vino acompañado de familiares o amigos? No obstante, y aunque la velada se alargue, hay veces que puede sobrar algo de la botella. Aquí te dejamos unas recomendaciones básicas para tratar de mantener el vino en su máxima expresión durante el mayor tiempo posible. Recuerda que sus grandes enemigos son el oxígeno, los cambios de temperatura extremos y la luz.

Existen algunas prácticas para conservar sus cualidades de la mejor forma posible. ¡Ahí van!

1.No mantenerlo abierto en la mesa

Al retirar el corcho, el oxígeno entra en la botella y toma contacto con el líquido. Esta reacción es conocida como “oxidación” y lo que hace es que el vino vaya poco a poco perdiendo su aroma, sabor y calidad.

La duración del vino en un estado aceptable una vez abierta la botella varía según el tipo de vino y la edad. Los más efímeros serían los espumosos, que conviene beberlos el mismo día en que se abre la botella, los tintos, sobre todo si tienen crianza, pueden mantenerse abiertos como mucho una semana, teniendo en cuenta que irán perdiendo cualidades con el paso de los días, mientras que los rosados y blancos aguantan cuatro días o menos.

Siempre podemos actuar para ralentizar estos tiempos, volviendo a tapar la botella para evitar que siga entrando el oxígeno.

  1. Taparlo con su propio corcho u otro tapón especial

Una vez claro que debemos tapar la botella inmediatamente, los sumilleres defienden que sea con su propio corcho. Si está dañado, puedes utilizar un tapón especial para vino, asegurándote de que queda bien cerrado y no entre aire.

  1. ¿Meterlo en a la refrigeradora?

Es preferible conservar la botella abierta en la nevera porque el frío ralentizará su degradación, como sucede con la comida. Lo idóneo por tanto es conservar el vino en un lugar oscuro y fresco en el que la temperatura ambiente no supere los 22 grados.

  1. Ponerlo siempre de forma vertical

Una botella abierta y convenientemente tapada, no debe ser guardada en posición horizontal, como cuando está cerrado, ya que esto aumenta la superficie de contacto del aire con el vino. Por tanto, una vez que la botella está abierta, la guardaremos de pie para que el oxígeno que pueda haber dentro de la botella esté en contacto con la mínima superficie de vino posible.

En definitiva, lo más fácil para recrear unas buenas condiciones de conservación es hacerse con una nevera para vinos o vinoteca. Estos electrodomésticos nos permiten mantener nuestras botellas siempre de manera horizontal, a temperatura estable e incluso dentro de los parámetros de humedad requeridos.